Viaje a la guerra
Como todas las mañanas (o tardes o noches) te sientas frente a tu ordenador y abres el navegador, yendo a las páginas que sueles visitar habitualmente, pura rutina. De repente, en una de ellas, ves un enlace que te llama la atención y le pinchas, el cual te lleva a otra página. En esa misma página, o en otra de las que has abierto antes, encuentras otro enlace y le pinchas también. Pasado un rato has llegado a una página realmente interesante, pero no recuerdas cómo has llegado hasta ahí. Imagino que esto, que me ocurre casi todos los días, le ocurrirá a casi todo el mundo.
Pues hace poco he dado con una página de esas, un blog concretamente, y no sé cómo llegué ahí. Puede parecer que le pinché desde la misma página que aloja el blog, pero no es así, llegué desde otra parte que no recuerdo. Pero es una página que merece un apartado especial y un lugar en vuestro lector de feeds:
Viaje a la guerra
A los que me acusan de no ser objetivo. Tienen razón, no lo soy, ya que no es la meta de este blog. Cuento lo que veo, lo que siento y las reflexiones que esto me provoca. Hay analistas que ven el conflicto desde otra perspectiva. Os remito a ellos, pueblan las páginas de todos los periódicos.
Fadi Abu Wanda, de 13 años edad, había ido a visitar a su abuelo, en el barrio de Beit Lahia. Cuando salió a buscar agua al patio recibió en la cabeza el tiro certero de un francotirador israelí.
Hijo de Montser, un funcionario del gobierno palestino, tiene la bala alojada en el cerebro. Necesita urgentemente ser intervenido. El hospital Al Shifa no cuenta con los medios para realizar la operación. Y el ejército israelí no lo deja salir para ser intervenido tanto sea en Egipto como en Israel. A cada hora que pasa sus probabilidades de seguir con vida disminuyen.
Sí, ya sé, a mí también me afecta y no me apetece leer penas ajenas, pero hay que hacerlo, hay que conocer la realidad del mundo en el que vivimos, hay que hacer algo, nuestros gobiernos han de hacer algo e impedir este nuevo holocausto. No podemos cerrar los ojos a tanta maldad. ¿Qué hacen nuestros gobiernos? ¿Qué hace Europa? ¿Para qué sirve la OTAN? ¿Para qué sirve la ONU? ¿Para qué servimos nosotros?

Jesús confió su Evangelio sólo a la Iglesia, que no me lo toque nadie
El Evangelio de Judas es un intento de apropiación del Evangelio por parte de personas y grupos extraños. Jesús confió su Evangelio sólo a la Iglesia.
A Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, parece que le sabe mal que personas ajenas a su Iglesia estudien, interpreten y opinen sobre los Evangelios, no vaya a ser que alguien descubra la verdad y se les acabe el chollo.
Si Jesús fue un ‘reformador social’ cuyas enseñanzas dieron comienzo al movimiento cristiano, según lo presentan los académicos liberales de hoy, ¿cómo pudo perderse dicho Jesús de todas las epístolas del Nuevo Testamento de forma tan absoluta, dejando lugar sólo a un Cristo cósmico?
Como historiador, no sé con certeza si Jesús realmente existió, si él es algo más que una quimera de algunas imaginaciones hiperactivas… Desde mi punto de vista, no hay nada acerca de Jesús de Nazaret que podamos conocer más allá de cualquier posible duda. (…) Y el Jesús que los eruditos han aislado en los antiguos evangelios, evangelios que están hinchados de la voluntad de creer, puede llegar a ser sólo otra imagen que únicamente refleja nuestros más profundos anhelos.
Vía | Orígenes cristianos, muy recomendable su lectura
Earl Doherty | El rompecabezas de Jesús

Kostnice Sedlec
Me he enterado hace poco, vía menéame, que hay una iglesia en Kutná Hora, en la República Checa que posee un osario en su interior, con huesos de miles de personas. No es el único osario del mundo, pero sí es el primero del que me informo y me ha llamado la atención, y quizá también sea el único o uno de los pocos que tiene los huesos como decoración interior de la propia iglesia, así que he buscado algunos enlaces sobre el tema. Siento que algunos de ellos estén en inglés, pero me parecían lo bastante buenos como para ponerlos.
Este monumento sombrío ha surgido para recordar la vanidad de la vida humana, la presencia constante de la muerte y los verdaderos valores de la eternidad. Se estima que está formado por los restos mortales de unas cuarenta mil personas. Hablamos de Kostnice, el mayor y el más antiguo osario checo que es la meta de nuestra excursión de hoy.
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Vía | menéame
Artículo | Radio Praga
Galería de fotos | flickr
Sedlec Ossuary | En inglés, echad un vistazo a los External links
Kutná Hora | En inglés
Más enlaces | Google

Ensuciarse hace bien
No sé porqué siempre he sido un poco reacio a insertar vídeos en la bitácora, esos que aparecen con su propio reproductor pero está alojado en otras páginas, como YouTube o Google Video. Pero el hallazgo reciente de un vídeo de una campaña argentina de publicidad sobre un detergente me ha hecho cambiar de idea. ¿El vídeo en cuestión? Este:
Creo que el mundo de la publicidad tiene mucho que aprender de los argentinos 
Vía | menéame
Vídeo | Dailymotion

¿Me puedes ayudar?
El anciano se detuvo frente al portal. Tendría unos 85 años y andaba algo encorvado, llevando un carrito de la compra, no el de los supermercados, sino ese vertical que se tiene en casa para no tener que traer las bolsas clavadas en los dedos. Detuvo a dos hombres de mediana edad que pasaban por su lado y cruzó con ellos unas breves palabras. Uno de los hombres cogió las llaves que le tendía el anciano, abrió el portal y encajó la puerta para que no se cerrara, cogió el carro y subió con él los cuatro o cinco escalones que separaban la entrada del portal del primer descansillo, y volvió a bajar. El anciano estrechó su mano y los hombres prosiguieron su camino. El anciano cerró la puerta, asió el pasamanos e inició la ascensión de los escalones que le separaban del ascensor…
El coche de delante inició la marcha tras ponerse el semáforo en verde, yo aceleré la moto y seguí mi camino, dejando de compartir ese pequeño momento con esas tres personas.

Malditas rubias
“¡Plum, plum!”
Le despertaron unos golpes secos. Se incorporó un poco y miró el reloj de la mesilla de noche, aunque no llegó del todo a ser consciente de la hora; por la mañana creía que eran cerca de las 2:00, dos horas antes de levantarse para ir a trabajar. Al tiempo que miraba el reloj se dio cuenta de que estaba solo en la cama, de que su mujer no estaba junto a él.
“¡Plum, plum!”
Giró la cabeza y vio a su esposa de pie, junto a la cama, con una zapatilla en la mano, comprendiendo enseguida la situación. Miró la cama y vio a la rubia tratando de huir, al mismo tiempo que escuchaba a ella decir:
- Se me subía por la pierna.
En un acto reflejo cogió su propia zapatilla y le atizó dos golpes más a la rubia, provocando que esta cayera al suelo.
“¡Plas, plas!”
Los golpes de su mujer acabaron con la huida de la rubia, aunque no acabaron con su vida. Vio a su esposa alejarse hacia el cuarto de baño, a por un trozo de papel higiénico con el que envolverla y echarla por la taza del inodoro, donde acabaría su vida.
Mientras ella se alejaba se dejó caer hacia atrás y, como siempre, se durmió antes de que su cabeza tocara la almohada. Su mujer no volvió a dormir en toda la noche.
Malditas cucarachas.

Una de cal y otra… de cal
Una de cal:

Siento un profundo pesar por tan terrible tragedia.
Y otra de cal:

Campaña | Jo no t’espere
Lo que no sale en la tele | Pancartas
Por qué yo no te espero | Por Fernando Delgado
Carta abierta a Benedicto XVI | Andrés Devesa
Carta abierta a Benedicto XVI | Javier Sampedro
Dónde está Dios | Rosa Solbes
El Papa en Auschwitz | Fernando de Orbaneja
El alojamiento del Papa | 186 metros cuadrados en el Palacio del Arzobispado
Manifiesto ante la visita del Papa | Nosotros no te esperamos
Benedicto XVI, el fin de los sucesores de Pedro | Antonio Cánaves Martín
Lo que costará la visita del Papa | 30 millones, se rumorea, Críticas al derroche
Que se sepa | Lo que no se dice
Católicos tolerantes | Menos mal que no son todos así
Manifestación ciclonudista | Jo no t’espere vestit
Las mujeres nunca se caen
LAS MUJERES NUNCA SE CAEN
Aparecían casi todos los días, excepto los jueves, día de mercado, en la piscina, en el cuadrado de hierba alta cercano a donde yo tendía mi toalla. Se tendían al sol, increíblemente morenas, con las uñas pintadas y alguna joya de oro. Cuando se aburrían de sestear, hablaban de sus cosas, de los hijos y los maridos, con ese aire protector que se reserva para los niños eternos.
También jugaban a las cartas, cada una de ellas con un monedero lleno de pesetas rubias con las que apostaban. Nosotras, las jovencitas, nos llevábamos revistas y gafas de sol tras las que seguíamos los movimientos de los chicos, y adoptábamos posturas rebuscadas para disimular las caderas, los muslos, la desnudez disfrazada en la piscina de pueblo. No se nos hubiera ocurrido llevar una baraja, no teníamos tantos temas de conversación. Padres, novietes, amigas, dieta, quizá alguna asignatura para septiembre.
Un día, una de las mujeres de la toalla contigua apareció con una túnica floja, de colores brillantes, que ya nadie lucía a finales de los 80. Se había dejado el pelo suelto, y la vi con las gafas de sol incluso dentro de los vestuarios. Sus amigas la saludaron sin notar, en apariencia, nada extraño, le hicieron sitio, suspiraron y estornudaron al mirar al sol. La más morena de ellas le apartó un poco la túnica, hasta mitad de muslo.
–¡Jesús! –dijo.
Las otras volvieron el rostro muy despacio, paralizadas en sus posturas, como iguanas esbeltas y morenas. Al cabo de un momento, una de ellas preguntó:
–¿Te has caído otra vez?
Ella no respondió. Comenzaron a jugar a las cartas en silencio, como si algo hubiera enturbiado la serenidad de la mañana de sol. Reparé en que la dejaron ganar casi todas las veces. Consiguió 17 ó 18 pesetas, rubias, ya desaparecidas.
La mujer de la túnica continuó acudiendo cada día a la piscina, la última que llegaba, la primera que se iba, una de las que menos hablaba, y casi nunca de sí misma. Yo no le presté demasiada atención, tan absorta en mí misma, y mis posturas favorecedoras. Creía que las mujeres mayores estaban a salvo de dudas e incertidumbres de amor, que los años difíciles eran los 15 primeros de vida, que luego la existencia se deslizaba por aguas más calmas y previsibles.
No entendía nada. No sabía entonces que las mujeres casi nunca se caen.
Este texto es una columna de la escritora Espido Freire publicado en la revista Psychologies. La propia Espido me ha autorizado expresamente a reproducirlo aquí y quisiera expresar mi más sincero agradecimiento, tal y como están las cosas hoy en día.
Enlaces de interés:
Página oficial de Espido Freire | www.espidofreire.com
Wikinovela | Portada
Algunos derechos reservados | elmundo.es
Con sentido del humor | Hace seis años…
Más sobre Espido Freire | escritoras.com
Espido Freire en la Wikipedia | Espido
Su obra | casadellibro.com

Triste
Triste. Casi me echo a llorar esta madrugada cuando venía de currar y escucho por la radio que el hijo de la gran puta que haya sido ha estrangulado a las dos niñas belgas que desaparecieron a primeros de mes, de siete y diez años, violando a la mayor de ellas. No lo soporto. Se me llevan los demonios cada vez que oigo algo que afecta a la infancia, no lo puedo remediar, me entristece hasta lo más profundo.
Y eso me ha hecho pensar. Pensar en la diferencia entre el asesino que mata a un niño y el asesino que mata a un hombre delante de su hijo, o que priva a un niño de su infancia o adolescencia junto a su padre, que ha de pasar por el trago de escuchar a alguien que le diga que su padre ha muerto en nombre de la autodeterminación, a manos de un terrorista, sin más motivo. ¿Qué diferencia a ambos? ¿Motivos políticos? ¡Anda ya! Hace tiempo escuché a alguien que no recuerdo decir:
“Si mato a uno me meten en la cárcel. Si mato a dos me meten en la cárcel. Si mato a tres me meten en la cárcel. ¿A cuántos he de matar para que negocien conmigo?”
¡NO, NO EN MI NOMBRE! Aunque me llamen facha, aunque politicen unos y otros el dolor. No me siento afín al PP, pero tampoco al PSOE, no me gusta la política y mucho menos los políticos, ninguno de ellos. Pero en este país si estás de acuerdo con lo que dicen unos eres un facha y si estás de acuerdo con lo que dicen otros eres un rojo; no puedes tener ideas propias. Bárbol dijo en Las Dos Torres:
“¿Lado? No estoy del lado de nadie, porque nadie esta de mi lado, pequeño orco.”
Lo mismo ocurre con estos politicuchos. Hablan de paz, se les llena la boca de ella. ¿Qué paz ni que mierdas? La paz es el estado opuesto a la guerra y para que sea guerra ha de haber lucha entre dos o más bandos. Si solo es un bando el que mata y otro el que muere no es una guerra, es un asesinato. Y eso no se negocia. Si yo cogiera una pistola y les fuera matando a ellos sí sería una guerra. Pero en las guerras uno no se defiende con las palabras. Que dejen de matar y habrá paz. Es un derecho que tenemos todos y que nos han quitado, que nos quieren devolver a cambio de conseguir lo que quieren. ¿Cómo te voy a dar algo a cambio de que me devuelvas lo que era mío? Entonces, ¿qué es lo que ofreces tú? ¿Mi vida? Asesino, eso es lo que eres.
¿Que se me quiere llamar facha porque en este aspecto coincido con un partido democrático como es el PP? Bien, pues que así sea. ¿Y qué?
Mierda de país.
Periodista Digital | En manos de ETA
Periodista Digital | Chema Morales, víctima del terrorismo
Periodista Digital | Alejandro Campoy, portavoz de Rosas Blancas por la Dignidad
Asociación de Víctimas del Terrorismo | AVT
Que quede bien claro que no comulgo con los ideales políticos que pudieran tener cualquiera de los que aparecen reflejados en estos enlaces, sean socialistas o populares, que todas sus ideas no son todas mis ideas. Tan solo hago constar su forma de ver un aspecto en concreto y que, por una vez y sin que sirva de precedente, puede coincidir en todo o en parte con mi forma de ver ese mismo aspecto.

La Noche de San Juan
Hacía tiempo que no iba; mi hija era pequeña, así que calculo que serán unos 5 años sin ir. Los últimos años, y la verdad es que tampoco fueron muchos ya que aún no lo habíamos convertido en hábito, quedábamos todos los amigos e íbamos a cenar junto a la playa, en unos jardines que ahora están en obras, donde dejábamos que nos comieran los mosquitos mientras nosotros cenábamos.
Anoche todos tenían algún tipo de compromiso y aprovechando que ahora no trabajo los fines de semana, cuando llegué a casa después de terminar mi turno de tarde, cerca de las 23:00 horas, cogí a la familia, montamos en el coche y nos fuimos a la playa, al lugar donde hacen la fiesta ahora que hay obras en la zona que comentaba antes. Hasta el culo de gente. La carretera cortada estaba llena de gente paseando, las aceras y jardines llenos de gente sentadas a las mesas y la arena de la playa llena de grupos, sobre todo de gente joven, sentados alrededor de su correspondiente hoguera. Nosotros dimos una vuelta por la zona, nos sentamos a comer unas pipas hasta que se hizo la hora a la que encendieron la hoguera municipal, cerca del cambio de día, una hoguera inmensa que abrasaba el rostro al que quisiera acercarse demasiado. Nos mojamos los pies en la playa como manda la tradición, vimos el castillo de fuegos artificiales, algunas de cuyas carcasas estaban metidas en el agua, con lo que resultaba muy curioso ver salir los fuegos del agua, dimos una vuelta a la hoguera (la tradición manda que sean tres, pero los demás no estaban por la labor) y nos fuimos a casita, ahumados como el salmón

Bueno, estuvo bien el rato, a los niños les hizo ilusión y a nosotros nos dio un rato la brisa marina, que ya hacía tiempo, ya. ¡Ah!, y aunque no son muchas, alguna foto hay:
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