¿Me puedes ayudar?
El anciano se detuvo frente al portal. Tendría unos 85 años y andaba algo encorvado, llevando un carrito de la compra, no el de los supermercados, sino ese vertical que se tiene en casa para no tener que traer las bolsas clavadas en los dedos. Detuvo a dos hombres de mediana edad que pasaban por su lado y cruzó con ellos unas breves palabras. Uno de los hombres cogió las llaves que le tendía el anciano, abrió el portal y encajó la puerta para que no se cerrara, cogió el carro y subió con él los cuatro o cinco escalones que separaban la entrada del portal del primer descansillo, y volvió a bajar. El anciano estrechó su mano y los hombres prosiguieron su camino. El anciano cerró la puerta, asió el pasamanos e inició la ascensión de los escalones que le separaban del ascensor…
El coche de delante inició la marcha tras ponerse el semáforo en verde, yo aceleré la moto y seguí mi camino, dejando de compartir ese pequeño momento con esas tres personas.

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